Mi mañana comienza de manera acelerada, no puedo creer que yo te haya citado en la peor trinchera de todas y es hora, solo a unos segundos de que irrumpas en mi vida. Me he dado cuenta de lo cerca que está la estación; pero no puedo huir... No esta vez...
Solo que el ambiente a mi alrededor no es el mejor de todos... Ancianos, música, berrinches de pequeños niños demasiado cerca, ¿sabes?, mientras espero el olor es tremendamente asqueroso una mezcla extraña de comidas, la mugre de mis uñas y olores corporales entrelazados... ¿Qué crees?, no puedo comerme mi chocolate con las manos sucias... ¡No puedo!
No quiero ni siquiera posar mis manos sobre la mesa que un día fue blanca y ahora solo esconde oscuros secretos en cada mancha.
Mis ojos se descontrolan, te buscan en cada cara y yo me pido a mi misma escapar de este pestilente lugar... Estoy tan cansada de esperar que no logro mantener mis ojos abiertos... ¿Sabes?, esta espera me desespera por completo...
Y a mi misma me digo:
-¡No comas chocolate con las manos sucias!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario