No sentía nada. Ni felicidad, ni tristeza. La música me era indiferente. Mis letras no tenían sentido. Podía llorar como reír. Estaba vacía. Sin sentimientos. Sin emociones. Cuando llegas a un punto donde todo te da igual. Si es de noche o de día. Si hace frio o calor. Cuando explotas por dentro y nadie quiere notarlo. Cuando tienes que levantarte, pero no sabes cómo. Solo quieres que termine, pero aún es el comienzo.
Ojalá pudiera hablar con mi yo del pasado. Le diría tantas cosas. Que hacer y que no hacer. En quien confiar y en quien no. A quien amar y a quien odiar. Si tomar aquel camino o el otro. Ojalá pudiera decirle que no sé en qué momento de mi corta vida me perdí a mi misma.
Maravillosas las personas que insisten y persisten para estar contigo pese a que todo esté mal.
Y yo sigo aquí, dedicándole mis insomnios. Poniéndole su nombre a mis ojeras. Esperando ese mensaje suyo que nunca llegó. Manteniendo la esperanza de que siga pensando en mi, como yo en él.
Soy joven, pero veo el amor a la antigua. Así con flores, cartas, que te alce mientras te besa, mirar a los ojos y apenarse. Me gusta amar, me gusta el amor a la antigua, lindo, romántico.
No creo en los puntos intermedios. O estás o no estás. O eres bueno o eres malo. Me quieres o no. Así de simple.
Me gusta leer porque imagino todo lo que pasa. Imagino que soy yo la que vive esas aventuras, peleas, amoríos y pruebas. Es como si mi vida fuera interesante; como si yo fuera importante. Me gusta tomar el lugar de las protagonistas. Enojarme por las malas decisiones. Sorprenderme por los giros inesperados de la historia. Llorar porque tuvo un final trágico. Reír por las ocurrencias de los personajes. Amar a cada uno de ellos. Pero, sobre todo, sentirme especial porque viajé a lugares, con tan solo encerrarme en mi habitación y abrir un libro.
Un brindis... A las escritoras, a los libros que rompen tu corazón y al absoluto maldito horror de perder tu cabeza porque fuiste lo suficientemente estúpida para enamorarte del personaje principal.
¡Brindemos! Porque nadie sabrá lo sola que me siento. Por todas las veces que me imaginé muriendo de distintas maneras. Porque soy un maldito desastre. Porque mis amigas jamás sabrán todos los problemas que rondan mi cabeza. Porque estoy jodidamente perdida en un mundo de mierda. Porque me harté de ayudar a las personas. Porque no soy suficiente para nadie. Porque siempre esperan mis consejos y que los escuche pero nunca hacen eso por mi. Porque un hongo tiene mas vida social que yo. Porque odio a todo el mundo. Porque no sé quien soy. Porque no le tengo miedo a nada.
¡Brindemos! Porque mi vida es una mierda.
*NOTA MENTAL: Deja de recordar a las personas que se han olvidado de ti y deja de recordar cosas que se deben olvidar también.*

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