Habían pasado meses desde la última vez que te escribí; y hoy mientras esperaba que por fin decidieras hacer tus maletas... Guardaste silencio, y me quedé sin nada coherente que decir...
Se me escapó de nuevo la noche mirando una fría taza de café; mientras el tiempo corría como un demente y yo casi era capaz de escuchar los pedazos de mis sueños no realizados caer dentro de mi pecho, yo quería escucharte decir "Te Amo" aunque no fuera real... Pero aún guardabas silencio y yo con la garganta inundada de tantas cosas que decir, que gritar...
La soledad estaba convirtiéndome en el tipo de mujer romántica que he odiado, esa misma sale a flote cuando apareces, yo sentía la necesidad de hacerte mío o de una vez por todas borrarte de mis contactos, de mi mente, de mi vida...
Pero siempre que me proponía dejar de creer, te soñaba y parecías tan tierno que despertaba queriéndote un poco más...
No sé cómo se sentiría el estar en el infierno; pero creo que debe sentirse similar a despertar y tener el lado izquierdo de la cama sin tu cuerpo...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario